Último post del año, el primero con dedicatoria.

100happydays

No es algo que suela hacer en mi blog, de hecho es la primera vez que lo hago, he tratado de mantener este espacio como público y aunque todo lo que aquí escribo refleja siempre mi pensamiento, opinión, sentimientos y estados de ánimo, nunca me había sentido inspirada para dedicar un post, pero siempre hay una primera vez y que mejor que hacerlo en el último día del año.

***

En este año una mujer llamada Dmitry Golubnichy inicio un movimiento social llamado #100happydays e invitaba a las personas a compartir en redes sociales a través de tuits y fotos en Instagram razones por las que tu día se volvía “un día feliz”. La gente ponía cualquier cantidad de cosas, desde paisajes de revista que se topaban al dar una caminata, hasta la tipiquísima foto de un vaso de cafe de Starbucks filtreado con “perpetua”. En mi caso muy particular yo jamas me uní a ese movimiento. Tal vez en el fondo me parecía absurdo o simplemente cuando se popularizo el movimiento no tenia nada importante ni relevante que compartirle al mundo sobre mi felicidad. Eso. Tal vez mis días no eran tan felices como para que merecieran un hashtag. No estoy diciendo que fueran tristes, simplemente no resaltaba nada digno de publicarse. Entonces yo seguía a los que lo hacían; algunos desistieron por ahí del día 23… Algunos cumplieron cabalmente el reto y de forma consecutiva hashtagearon los motivos por los que sus 100 días se volvieron “días felices”. En el fondo realmente los admiraba… Mira que lograr 100 días felices consecutivos parece ser tarea difícil y mas en esta ciudad, en esta sociedad, con este caos, tráfico, clima, economía, política, marchas, presiones, gente que no levanta las popos de sus perros, bochos descompuestos en periférico en viernes de quincena y un sin fin de etcéteras que pudieran empañar 100 días rosas de felicidad descontrolada y eufórica.

Hoy hace 100 días que entraste en mi vida, como dirían por ahí, en un parpadeo, en un descuido, casi de forma inadvertida, con una notificación de solicitud de amistad en Facebook y un inbox que leía mientras corría como todas las mañanas a la regadera siendo ya tarde para irme a trabajar.

Hoy hace 100 días te has desvivido por hacerme reír y lograr mis propios #100happydays y aunque en 100 días ha habido de todo, desde risas hasta lagrimitas saladas, hoy puedo darme cuenta que ¡Golubnichy tenia razón! Efectivamente se pueden tener 100 días felices de forma consecutiva, porque hoy estoy viviendo mi día 100.

100 días en los que me has dado, de forma inconsciente, la lección de humildad mas grande que se puede adquirir al cumplir  30 años: que todos nuestros planes son de chocolate cuando el destino y tal vez un ser divino en el mas allá, nos tiene preparado el viaje y nosotros como buenos pasajeros, simplemente tenemos de dos sopas: o preparamos la maleta con bikini y abrigo y nos adaptamos al clima que venga o nos bajamos del tren y nos perdemos del viaje. Un viaje que tal vez sea el mejor de tu vida. Un viaje que en lo personal hoy pido dure toda mi vida. Esa lección que te ubica y te dice “ni organices, porque ya esta todo organizado” porque cuando tu le dices a tu mejor amiga y compañera de carreras “pues dile que se forme” con tono irónico, de repente parpadeas y la que esta formada eres tu, deseando, implorando, un pedacito de su aliento, de su alma, de sus días y de sus noches, de sus sueños pero sobre todo de su futuro.

Ese futuro empieza hoy: 31 de diciembre, víspera de año nuevo. Un futuro que se llama 2015 y que emocionada “como niña en navidad” ya quiero que empiece.

Eres ese parpadeo, ese que ‘se formo al ultimo para bailar con la quinceañera’ en mis 30s y terminó bailando en primer lugar. En 100 días te haz convertido en mi aire, mi insomnio y mis noches de paz. Eres la razón de mi reseteo en NY. Eres parte esencial de mi mundo y si no es mucho pedir así quiero que te quedes por el resto de mi vida y esa, será mi uva de esta noche.

Feliz año nuevo amor, que este año este lleno de emociones, subidas y bajadas, que borres ciclos, que frenes inercias con una fuerza de la misma intensidad pero en sentido contrario llamada estabilidad, que te tomes mil fotos sonriendo y las puedas etiquetar sin que te regañen, ¡ah! y si me dejas ser un poco atrevida y pretenciosa, solo por ser hoy y por ser hija única, caprichosa y mandona, te pido que hoy cambies el deseo de tus uvas, pide la moto, pide la casa, pide los viajes, pide doce cosas nuevas, porque yo mi vida, ya llegue.

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