El perdón

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Muchas religiones,  basan sus creencias en el otorgamiento de un perdón divino. Todos queremos ser perdonados. “Serás salvo si te arrepientes de tus pecados y se te otorga el perdón”. Pero, ¿qué pasa cuando somos nosotros los que tenemos que perdonar? ¿Estamos listos? ¿Podemos estar al nivel de los grandes profetas de la religión, sacerdotes y demás personajes y perdonar al prójimo?

Algo que siempre he admirado del judaísmo es la festividad llamada: “Día del Perdón”  o Yom Kipur. Su relevancia en la vida judía es tal que está incluido entre los Diez Mandamientos. Obligarnos un día al año a perdonar debería ser un mantra en la vida de todos los seres humanos sin importar la religión. Pero, ¿que difícil no?

¿Hasta donde debe llegar el perdón? ¿Existe una lista de cosas que si se vale perdonar y otras que no? Por ejemplo, si una persona nos lastima de forma involuntaria, ¿lo debemos perdonar? En cambio, si lo hizo con alevosía y ventaja, planeando lastimarnos, entonces ahí ¿se permite socialmente negar el perdón?

¿Se debe perdonar una infidelidad? Hay quienes dirían que dependiendo el grado. Pero… la infidelidad es una infidelidad, sea como sea, ¿correcto? No existe una escala de riesgos, una pirámide que diga “hasta aquí se puede perdonar, y a partir de aquí ya no”.

Superar una infidelidad o cualquier otra traición de confianza no es fácil, pero es posible con confianza mutua, mucha comunicación, y sin dejar que las personas del entorno –familiares, amigos, conocidos–opinen e influyan de una forma negativa sobre la decisión de los involucrados. He leído incluso que muchas personas deciden perdonar una infidelidad cuando se lleva ya muchos años en la relación, ya que lo hacen en pro de no perder todo el tiempo que han construido juntos.

¿Qué pasa cuando el perdón es a uno mismo? No creo que exista dolor mas grande que el que nos auto-asignamos. Cuando hacemos algo de lo que nos arrepentimos pero que somos, nosotros mismos, los que no nos podemos perdonar, una flama nos empieza a quemar por dentro, nos deja en una posición de inferioridad extrema al grado de ser nosotros mismos quienes pisoteamos nuestra autoestima.

Hay muchas disyuntivas al respecto al rededor del perdón. ¿Si amas, perdonas? Entonces, ¿Si no perdonas es que no amas? ¿Es lo mismo perdonar que olvidar? ¿Sirve perdonar sin olvidar?

Últimamente he estado leyendo mucho sobre el tema y encontrando artículos que inclusive muestran una metodología muy clara de cómo poder perdonar. A continuación les dejo un breve resumen paso a paso de lo que yo considere los mejores consejos:

¿Cómo perdonar?

1. Decide si de verdad quieres perdonar. Tómate el tiempo para entender exactamente cómo te sientes acerca de la situación y cómo manejar tus sentimientos de forma inteligente y con calma. Explica la situación a personas que sean imparciales, el hacerlo, te permitirás escuchar las circunstancias en voz alta y empezar a verlas de forma mas objetiva.

2. Decide en que te beneficia el perdonar o no perdonar a la persona. Aunque puede sonar egoísta, perdonar a la persona es algo que debes hacer para sentirte mejor contigo mismo, no es algo que debes hacer para aliviar la conciencia del otro o aliviar su culpabilidad, independientemente de lo mucho que lo quieras o ames.

3. Evita la idea de que la reconciliación o el perdonar a la persona te ayudará a tolerar sus acciones. El perdón se trata de la búsqueda de una paz interior dentro de ti mismo y para sanar de otra manera el dolor causado por tus sentimientos heridos, pensamientos y sufrimientos físicos, no necesariamente sobre la ofensa que causó el dolor.

4. Permanece centrado y tranquilo y recuerda qué estás buscando y  ¿qué es lo que mereces? una vida sana y amorosa. El perdón es una parte vital en el trabajo hacia esa meta.

5. Escucha lo que la otra persona tiene que decir y trata de entender su punto de vista, sin importar cuánto te dañen sus palabras. Siempre hay dos lados en cada situación y puede haber un punto en su argumento que no habías podido ver antes.

6. Bonus point: Esta me parece que es una adicional que vale la pena. Haz una lista de las cosas buenas que surgen como resultado de la experiencia que estás viviendo. Probablemente te habrás centrado por mucho tiempo en las partes negativas de esa experiencia. Mira el problema desde un ángulo diferente. Míralo desde el lado positivo. Trata de identificar 10 aspectos positivos que puedas extraer de esa experiencia.

Optar por el perdón no quiere decir olvidar lo que te hicieron ni darle la razón a la persona que te hirió. Significa que eliges dejar de sentirte dolido o agraviado por esas situaciones del pasado, para que la herida no siga sangrando y de esta manera puedas liberar esas emociones tóxicas.

No digo que sea fácil, ¡al contrario! Me parece de las cosas mas difíciles de hacer en este planeta, sin embargo, creo que como todo, ejerciéndolo con dedicación y constancia, podemos avanzar aunque sea un pasito, y una vez alguien me dijo que “toda carrera inicia con la primer milla”.

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