Cerrar ciclos

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Según aprendizajes recientes basados en una extensa investigación de los últimos años en mi vida, he descubierto que una de las cosas que mas le cuesta trabajo al ser humano es identificar cuándo es el momento de cerrar un ciclo y tener el valor de hacerlo. Simplemente no se nos da. Tenemos demasiado apego a las cosas, a los momentos y a los recuerdos, que cualquier mínimo cambio nos genera incomodidad e incertidumbre; le tenemos miedo al cambio. 

Todos tenemos ciclos que cerrar. Todos. Ya sea un trabajo desgastante que sabemos que no nos va a llevar a nada bueno, en donde nuestras capacidades están topadas y no tenemos crecimiento, nuestro salario se vuelve insuficiente mientras que las tareas que nos asignan son cada vez más y más, pero ¿por qué no lo dejamos? porque le tenemos miedo al cambio, nuestro trabajo feo, por mas feo que sea, por lo menos es un trabajo seguro y además oímos tantos comentarios de la gente que se queja del desempleo, que no queremos ser una estadística más y nos hacemos los que no pasa nada y seguimos cada lunes, despertándonos para vivir una vida laboral que no nos satisface, pero que “por lo menos” esta ahí. No nos atrevemos a cerrar ese ciclo.

Lo mismo puede pasar con un estilo de vida, sabes que ya no va contigo, sabes que tienes que cambiar, empezar a hacer mas ejercicio, dejar de comer tanta chatarra, dormir mas, tomar mas agua y menos refresco, tu cuerpo te lo pide a gritos, pero no te atreves a cerrar ese ciclo y te aferras a ser foreveryoung y retar a tu cuerpo a ver cuánto mas aguanta.

Con las relaciones de pareja, pasa exactamente lo mismo. Una relación destructiva no necesariamente es la del cliché de películas de “las relaciones destructivas” (donde hay golpes, affairs, infidelidades, sexo, drogas y rock & roll) una relación destructiva puede ser aquella que simplemente te roba tu energía, tu esencia, tu verdadero yo. Puede ser aquella que vive del futuro y deja de disfrutar el presente o al revés, aquella que vive aferrada a los recuerdos del pasado, sin darse cuenta que ese tiempo simplemente ya se terminó.

Yo creo y por lo que he visto al rededor mío en mis cortos pero intensos casi 30 años, que cerrar este tipo de ciclos son los que mas cuestan trabajo. Por comodidad, por rutina, por vivir en una zona de confort, por miedo a la soledad, por conservar un estatus social, porque no tienes a dónde ir (en caso de las / los que viven en la propiedad de él /la otro/a), por “el que dirán”, por conformismo, por idealizar el amor, por demostrarte a ti mismo que elegiste al/la adecuado/a, por baja autoestima, por los hijos que hay de por medio, por co-dependencia, por adicción o por costumbre. Cualquiera que sea la razón, vivimos haciéndonos de la vista gorda para evitar a como de lugar, cerrar ese ciclo. ¿Qué tenemos como resultado? Una vida infeliz, llena de amargura, frustración y sentimientos encontrados. La verdad, nada sano.

Desde que abrí Fitness Food & Fashion y me he dedicado a explorar los caminos de la vida saludable, me he dado cuenta cada vez más y más y más, que la salud física va de la mano con la salud mental. Cuando estas bien contigo mismo, estas bien con los demás y emanas armonía, esa armonía se contagia y todo se vuelve cíclico. Cuando algo anda fallando en ti, cuando hay un ciclo que te está pidiendo a gritos que lo cierres y no lo haces, va creando una ansiedad en tu pecho que te termina enfermando, o se ve reflejado en alguna deficiencia física. Es normal. Todos somos mente y materia y no podemos separar una de la otra.

Cerrar un ciclo no es tarea fácil, es mas, me atrevería a decir que es de las cosas mas difíciles que nos toca hacer en la vida de vez en cuando, pero tenemos que aprender a ver ese cierre como una oportunidad para cambiar, para renovar, para remodelar la casa y sacar los muebles viejos que ya no nos gustaban y decorar con muebles nuevos. Pintar de otro color, re acomodar los espacios vacíos y si, hasta comprar un arreglo de flores. Si nos quitamos los miedos y los pensamientos que solo provienen de nuestro ego, deberíamos de poder ver el cierre de un ciclo como una emocionante forma de empezar un nuevo capítulo de nuestro libro favorito y sobre todo, como la fascinante experiencia de haber adquirido aprendizajes, vivencias que no se volverán a repetir y llevarte contigo esas historias y recuerdos, a un nuevo nivel en el juego.

Aprendamos a ver el cierre de ciclo, no como el final, sino como la oportunidad de empezar algo nuevo y ya como extra, tratar de tener la certeza (se que es difícil y requiere mucho trabajo de conciencia) de que sea lo que sea lo que venga en nuestra vida, es y será siempre para nuestro beneficio.

Les dejo esta canción de Semisonic, rolón de sábado por la tarde.

2 thoughts on “Cerrar ciclos

  1. Petunia says:

    Hola, encontré tu blog por casualidad pero me encantó. Me gustaría saber si tu sabes de alguna empresa o lugar donde yo pueda conseguir una “beca”. La situación es que yo quisiera hacer un programa de dieta proteínada pero no me e$ po$ible $olventarlo. Sin embargo se me ha ocurrido que tal vez haya alguna empresa a quien yo pueda servir de publicidad / caso de éxito / vocera a cambio de producto. Tu conoces de algo así??

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