Que tanto es tantito

En medida de como avanzas cualquier proceso para bajar de peso, es muy común darte los famosos “premios” o “descansos”. En este sentido tengo opiniones encontradas.

La opinión de mi yo “adicta a los carbohidratos” dice que esta bien, porque de esta manera te das esos pequeños “pecados” que te ayudan a seguir, como respiros en medio de un horno de presión.

En el mundo runner dicen los que saben, que para correr un maratón o una carrera larga, no debes parar, además de que enfrías el músculo, pierdes continuidad y ritmo. En una dieta -sea cual sea- siento que pasa lo mismo; por eso la opinión de mi otro yo, la “healthy blogger” se contradice a la primera y dice que lo mejor es no darse esos permisos, ya que se pierde la inercia.

En el caso de mi dieta, darse un “permiso” aunque sea chiquito es básicamente imposible, porque se rompe el famoso proceso químico del cual les he venido hablando llamado cetosis, y darse una probadita de una galleta o un morder un pan, pondría pausa al proceso y dejaríamos de quemar grasa.

Cuando la fase de reducción y pérdida de peso ha terminado y entras a la etapa del mantenimiento, vienen la gran duda: ¿que tanto es tantito? ¿es que acaso nunca mas podré probar un pastel? ¿una rebanada de pizza? ¿unos tacos? la respuesta oficial es NO (mi respuesta personal es SI, pero con medida).

Lo que dicen los expertos, es que la adicción a los carbohidratos debe ser tratada como la adicción a la cocaína o al alcohol. Una vez que sales, una mínima probada te hace volver a caer, sin embargo siento que esos “expertos” no saben lo que se siente estar en el papel de un “ex-gordito”. Yo si y por eso a los que me preguntan les recomiendo: no dejes de disfrutar la vida, no dejes de darte esos placeres, pero contrólate, no es cuestión de que alejes por el resto de tu vida los pasteles, pero mídete y mídete en serio.

Una buena fórmula que encontré para saber ¿que tanto es tantito? es darte esos permisos durante tu mantenimiento única y exclusivamente en ocasiones especiales, en otras palabras, olvídate de tener la comida chatarra o engordativa en tu alacena. Sin embargo, si es tu aniversario o el cumpleaños de tu mejor amiga y van a ir a ese restaurante especial, puedes pedir un postre y compartirlo. Puedes disfrutarlo y sentir cada bocado como un placer extremo en tu paladar pero hasta ahí (Ojo: si eres MUY social y tienes cenas y festejos diarios ¡la fórmula no aplica!).

Una vez mi nutrióloga me dijo: –si sabes que vas a tener una boda dentro de dos semanas y sabes que vas a estar tentada a pecar: cuídate de aquí al día de la fecha en cuestión de forma mucho mas dedicada que de lo normal y el día de la boda, elimina todos los carbohidratos en tu desayuno y comida, para que te puedas dar el permiso de cenar en el evento lo que den a los invitados e inclusive comerte el postre y al día siguiente, evita por completo las grasas y los carbohidratos nuevamente.-

El mantenimiento después de una dieta, como todo en la vida, creo que debe de ir balanceado, no se trata de sufrir ni de hacerlo una “manda”. Yo he aprendido a disfrutar otro tipo de alimentos y desde mi personal punto de vista, ese es el gran secreto: no vivir añorando las tortas, las pizzas y los tacos, sino encontrarle el gusto a una deliciosa pechuga de pollo a la parrilla acompañada de calabacitas y berenjenas, una ensalada de berros y espinacas con aderezo de vinagreta y darte un gustito de ese platillo especial muy (pero muy) de vez en cuando.

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