Cosa de niños

Desafortunadamente, vivimos en una sociedad que erróneamente nos ha enseñado conceptos relacionados a la alimentación desde que somos chiquitos, que cuando llegamos a la edad adulta, se han vuelto (sin saberlo) vicios, costumbres y parte de nuestros hábitos de vida. Estos, según  aprendí en mi proceso de cambio, son los mas difíciles de romper.

Quien no recuerda la típica frase: “no te levantas hasta que no acabes” muchos crecimos creyendo que en la mesa (o en la vida) la abundancia era lo correcto.

O la frase “Las penas con pan son menos” las personas cercanas o que nos quieren, siempre que nos veían tristes o deprimidas, nos querían levantar con comida. ¡Vamos a tu restaurante favorito! me decían mis amigas siempre que tronaba con algún galán. La misión: atacar los carbohidratos y los postres.

Puedo recordar mi niñez, cuando llegaba el día de de que la escuela entregaba las boletas de calificaciones a los padres de familia, yo como buena nerd siempre de 9 y 10, mi papá me festejaba esa noche ¡yendo a comer a donde la niña quisiera! Tacos, tortas, hamburguesas, pizza… cada mes. De tal manera que mi mente creció relacionando directamente los festejos, la celebración y los premios… ¡con la comida!

Muchos (por no decir el 90%) de los hábitos que tenemos hoy en día, son costumbres que se nos generaron desde niños, es momento de romper con esto y enseñarle a las nuevas generaciones que no necesariamente un premio es = a comida y que no necesariamente el azúcar nos levanta el ánimo.

Yo por ejemplo, aún no tengo la fortuna de ser mamá pero espero serlo algún día, sin embargo cuando llegue ese momento, espero poder inculcarle a mis hijos los hábitos de alimentación de forma adecuada, para que así crezcan entendiendo la razón del por que comen verduras y no lo vean como un castigo, sino como parte de la alimentación normal en su lunch. Quiero sembrarles el gusto por la actividad física de su elección, sin obligarnos a nada, que ellos solitos elijan si es ballet, basquet-ball o tae-kwon-do y cuando a mi hija le rompa el corazón su primer novio (además de madrearme al susodicho) tratare de que en vez de llevarla a comer pizza y chocolates, pueda levantarle el ánimo con una clase privada de yoga para que pueda meditar, nos iremos a correr a un bosque para que saque todo su coraje y nos iremos a ver una película de risa para que se le olvide la desgracia, eso si, con un tupper de pepinos de contrabando en la sala del cine. (Nota random: habían notado que  los cines son de los pocos lugares donde NO EXISTE un snack saludable? pero de eso hablaré en otro post).

Cambiemos el futuro de las nuevas generaciones, es hora de romper con las frases de abuelita y de que de una vez por todas exterminemos los malos hábitos que desde niños nos fueron impuestos.

fat kid

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